Noche de miedo

Fright Night (Estados Unidos, 2011)
Director: Craig Gillespie
Intérpretes: Anton Yelchin, Colin Farrell, David Tennant, Imogen Poots, Toni Collette, Christopher Mintz-Plasse, Dave Franco
Guión: Marti Noxon (Remake del guión de Tom Holland)
Producción: Mighael De Luca, Alison R. Rosenzweig
Música: Ramin Djawadi
Montaje: Tatiana S. Riegel
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Duración: 106 minutos

Aprovechando el tirón

Periódicamente se van dando épocas de fiebre vampiril. La última fue en los ’80, que servidora no pudo disfrutar en condiciones por no tener edad suficiente, pero de la que quedaron películas y novelas que ejemplifican una de estas épocas doradas de los vampiros en la cultura mundial. Actualmente, gracias a la saga Crepúsculo y la serie True Blood, principalmente, podemos decir que hemos entrado en una nueva época dorada: Vampiros en televisión, vampiros en novelas juveniles, vampiros en el cine…

Así, parece una apuesta segura rehacer una película de los ’80, actualizándola un poco pero conservando la parte principal de su guión: una historia sencilla, con toques (pocos y pobres, debo decir) de humor y de terror.

Comparando una y otra, no me queda claro si hemos ganado con el remake. Es cierto que ahora tenemos alguna explicación que se escapaba en la cinta original (hay una estaca especial que, al usarla contra el vampiro creador, transforma a sus víctimas de nuevo en humanos); la chica, interpretada por Imogen Poots, tiene una triza más de personalidad que su predecesora -aunque no deja de ser la chica-a-la-que-hay-que-salvar, parece que el machismo en este tipo de historias, contra el que luchó la serie Buffy, the Vampire Slayer sigue vigente-; y el amigo del protagonista, Christopher Mintz-Plasse, no solo deja de ser absolutamente insoportable, lo que se agradece, sino que es quien descubre al vampiro y cree en él, frente al escepticismo de Charlie (Anton Yelchin). Era difícil de tragar que el freak fuera el incrédulo y el nuevo chico popular se obsesionara con el vampiro, como si no tuviera cosas más importantes en que pensar, como en si debe o no ir al baile del instituto.

Sin embargo, la Fright Night de 1985 estaba compuesta con un ambiente y una música que la enclavaba perfectamente en su época, comprendiéndose muchas de sus ingenuidades que pensaríamos que hoy en día deben estar ya superadas. La nueva versión aporta poca novedad, utiliza el guión de la antigua, y no por usar teléfonos móviles y google se convierte en una película de nuestro tiempo.

Sinsentidos plagan la película, no puedo dejar de destacar al supuesto experto en vampiros que en realidad no cree en los vampiros pero que más tarde acaba reconociendo que sus padres fueron asesinados por chupasangres. Aunque tampoco podemos esperar mucho de un personaje que carece casi completamente de introducción, y solo conocemos lo que los demás personajes nos dicen de él. El hecho de que este Peter Vincent (David Tennant) sea aún más atractivo y posea mayor carga sexual que el vampiro de la película (Colin Farrell) tampoco ayuda a aceptar la historia. Los vampiros están aceptados popularmente como el equilibrio entre terror y sensualidad, y no basta con ser Colin Farrell y que una madre separada se encapriche de ti (dándonos a entender que esta madre, interpretada por Toni Collette, está en una situación en la que igual podría encapricharse del Fary) para dar esa sensación de sensualidad.

A pesar de todo, Fright Night se deja ver sin problemas, es puro entretenimiento sin mayores pretensiones, y lleva un ritmo bastante ajustado a la acción en todo el metraje, desarrollando la tensión en el momento adecuado. Para los seguidores de la serie británica Doctor Who, ver a su protagonista David Tennant en un papel totalmente distinto (y, tengo que decirlo, sin camisa) es un atractivo más que suficiente; y Marti Noxon nos deja algún pequeño guiño a los que amábamos y seguimos amando Buffy, the Vampire Slayer.

Para más información, tenemos esta entrevista con el director, la guionista y algunos de los actores en Comic Con el pasado mes de julio.

 Alicia Ortega