St. Vincent / Strange Mercy

8,3

Con el que es ya su tercer álbum de estudio, Strange Mercy (4AD),  Annie Clark ha trascendido de sobra la categoría de spin-off de Sufjan Stevens. Sus dos primeros trabajos, Marry Me (2007) y Actor (2009), a pesar de constituir sólidas propuestas con un sonido definido, se nos antojaban algo descentrados y desequilibrados. La distancia que Clark tomaba con respecto de sus composiciones en ambas propuestas daba como resultado temas técnicamente brillantes, pero emocionalmente vacuos. En este tercer trabajo, la cantautora de Dallas se deja llevar, sumergiéndose por completo en el interesante universo de claroscuros que comenzó a crear hace unos años, pero en el que no se atrevía a adentrarse del todo.

Strange Mercy transcurre entre la más tumultuosa sensualidad y una áspera y desconcertante dulzura. Las alianzas sonoras más dispares casan a la perfección en un caos tremendamente ordenado. La intensidad y el crescendo son los motores principales de unas canciones que jueguetean con percusiones marciales y abrazan melodías marcianas, para acabar abruptamente cuando la tensión comienza a ser insoportable. La creativa guitarra de Clark es una de las grandes protagonistas del álbum. El instrumento adopta múltiple personalidad, ya sea mediante potentes riffs, suaves melodías o sucias distorsiones. Strange Mercy logra crear una atmósfera claustrofóbica y paranoica que contrasta enormemente con la voz de Clark.

Quizás en los dos cortes más luminosos del álbum, “Champagne Year” y la canción que da título al álbum, son en lo que podemos apreciar a la Clark más segura de sí misma. Su voz pasa a primer plano, arropada por un riquísimo paisaje sonoro a base de arreglos electrónicos y cuerdas submarinas. A lo largo del disco, la cantautora hace gala de un simpático cinismo, usando la ironía con una sutilidad admirable (“Cause I make a living telling people what they want to hear/But I tell ya, it’s gonna be a champagne year”). En “Cheerleader” se desnuda completamente, con la condición de que su país haga lo mismo (“I know honest thieves/I call families/I’ve seen America with no clothes on”). Sin embargo, es en los pasajes más duros donde demuestra más claramente la firmeza y el compromiso desde el que se ha aproximado a su nuevo trabajo, aunque resulte tremendamente implacable: “They could take you or leave you/So they took you, and they left you” canta en “Cruel”, uno de los temas definitivos de su carrera.

“Year of the Tiger” comienza así: “When I was young/Coach called me the tiger” para acabar con un tremendo “Oh America/Can I owe you one?” A estas alturas ya nos queda claro que Clark tiene mucho que decir. Como burguesa acomodada, animadora ligera de cascos, ama de casa desesperada, y ante todo como norteamericana. Los temas que trata Strange Mercy revelan a una artista que parte de la introspección más total para acabar explorando los comportamientos sociales de su país. Una empresa ambiciosa que la cantante aborda con naturalidad, gracias en parte a la contención que aún hay en ella. Mientras escuchamos Strange Mercy nos imaginamos a Clark rompiendo salvajemente el látex blanco que la oprime (e incita) en la portada, para cantarnos todo lo que se había guardado hasta ahora. Nos alegra confirmar que esto sí es St. Vincent.

http://www.youtube.com/watch?v=_TYs7uS05jM&feature=relmfu