Apparat / The Devil’s Walk

7,5

Finalmente se ha terminado de hacer la luz en Sascha Ring. Durante la grabación de The Devil’s Walk, Apparat ya nos anunciaba un sonido que iba a tener muchas más posibilidades de cara a ser interpretado en directo acompañado de una banda, lo que no nos imaginábamos era hasta qué extremo iba a llevar sus intenciones.

La evolución del músico alemán ha sido continua, desde unos inicios con unos primeros discos de hermética IDM que son casi hermanos de los temas más accesibles de Autechre, pasando por sus iniciales concesiones a una música algo más melódica en Silizium EP, y llegando a esa cumbre de la electrónica orgánica que es Walls. Siempre ha sabido sacar lo mejor de cada género, incluso ha conseguido que nos convenzan otros dos importantes de la escena electrónica que siempre nos dejaban a medias, Ellen Allien y Modeselektor. Con los geniales Orchestra of Bubbles y Moderat hizo que no fuera un problema el hecho de que la siguiente entrega de Apparat fuera un álbum conjunto.

Después del paréntesis en esa luminosidad ascendente que fue la colaboración con Modeselektor, Apparat ha retomado lo que empezó con Walls y el resultado es, por primera vez en la impecable carrera de Ring, desconcertante. No sabemos si es un paso en falso, el inicio de una mala racha, o simplemente la excepción que confirma la regla en toda obra perfecta. Da la sensación de que se ha esforzado demasiado en alcanzar lo que quería y se ha pasado. Por primera vez ese acercamiento al pop y a la melodía resultan un pequeño inconveniente que parece estar coartando su creatividad, porque The Devil’s Walk llega a sonar facilón, cursi y plano.  Quizás por esto (y probablemente también por un intento de llegar a un público más numeroso) haya editado con Mute en lugar de con Shitkatapult, el sello discográfico del que es co-propietario.

Ya desde el primer corte nos descolocan un poco esos coros que vaticinan algo diferente y en cierto modo fuera de lugar. Con “Song of Los” empieza lo que parece ser el “típico” temazo absoluto de Apparat, pero cuando llega el estribillo seguimos arqueando las cejas, ¿es Apparat o es Coldplay? Por suerte es un gran tema que sabe sortear el irregular estribillo con una potente línea instrumental. “Black Water” confirma que es Coldplay. Esta canción que es su tercer y más reciente single tiene un tufillo a los londinenses que no debería estar ahí. No tenemos nada en contra de ellos, pero hay cosas que no deberían mezclarse. La cuarta canción es sin duda la más floja y aburrida, la que tiene lo peor del disco. No tiene casi nada de interesante ni de atrayente, y provoca terror ante lo que pueda venir después. Que no cunda el pánico, porque llega “Candil de la Calle” y con ella el Apparat más emocionante. Logra el equilibrio perfecto entre lo mejor y lo peor de The Devil’s Walk con el que es uno de los mejores temas del año, y vuelve a provocar que se nos pongan los pelos de punta con unos beats que se arrastran por detrás de la voz y que consiguen transmitir muchísimo. Es probablemente una de las cosas que más nos gusta de él, la capacidad que tiene para arrancar emociones con los sonidos que crea. El resto del disco mantiene el buen nivel con canciones tranquilas y atmosféricas que no llegan a cruzar la línea de la decepción como “Goodbye”, pero que nos hacen tener esa incómoda sensación que es saber que podía haber estado mejor. En medio está el que para un servidor es el mejor tema del disco, “Ash/Black Veil”, el más cercano al sonido de Walls y probablemente el más ruidoso. También “A Bang in the Void” nos recuerda a su anterior trabajo, pero quizás demasiado, tanto que pensamos que sería mucho más satisfactoria si no existiera “Like Porcelain”, el cierre de Walls, con el que tiene demasiadas similitudes. Lo mismo pasa con la introducción de este quinto álbum de estudio, igualmente comparable a “Not a Number”. Si hace algo así una tercera vez será cuando empecemos a preocuparnos.

Este trabajo, aun habiendo sido grabado en colaboración con otro de los grandes, Joshua Eustis de Telefon Tel Aviv, deja un sabor agridulce igual que lo pueden haber dejado recientemente otros genios como Radiohead, que siguen haciendo discos incontestables pero a los que se les puede exigir mucho más. Creemos que esto no se va a volver a repetir porque hasta hace muy poquito Sascha Ring seguía haciendo maravillas como “Sayulita” (tema inédito para su aportación a la serie DJ-KICKS), el remix de “I Heard That Lonesome Whistle Blow” de Johnny Cash, o la ya mencionada “Ash/Black Veil” que sirvió como temprana presentación del disco. Tampoco sería el fin del mundo que pasara de nuevo porque tenemos una confianza casi ciega en este superdotado DJ, pero ya estamos ansiosos por que lleguen sus directos o su siguiente entrega para de algún modo reconciliarnos con él.