M83 / Hurry Up, We’re Dreaming

9,5

Os voy a contar una historia. ¿Habéis oído hablar de este disco? Es muy pequeño, cabe en una caja normal y corriente, pero a la vez es muy grande y especial. Se ha grabado lejos, muy lejos de aquí, pero si lo encuentras, si lo escuchas, tu mundo cambiará para siempre.

 

Ahora apagad la luz, dadle al play, y a soñar.

 

Nada más empezar “Intro” ya sabemos que va a ser un sueño muy especial, un maravilloso y mágico viaje que nos va a llevar muy lejos, tanto como nos lo permitan los límites de nuestra imaginación. Tal como dice el misterioso “?” (“We didn’t need a story, we didn’t need a real World”) el único equipaje necesario para esta aventura es nuestra mente. Este corte es el anuncio perfecto del sonido que nos va a envolver, sintetizadores uniéndose a la perfección a baterías y otros instrumentos, acompañados de voces que parecen ensoñaciones.

Ha pasado mucho tiempo desde que empezamos a machacar “Midnight City” y poco se puede añadir sobre ella que no se haya dicho ya. Cuando todos pensábamos que era una canción inmejorable, llegó el videoclip y nos emocionó de nuevo poniendo en imágenes todo lo que significa este Hurry Up, We’re Dreaming.

Anthony Gonzalez es un músico que conoce bien la época en la que le tocó crecer y por eso imprime toda su música de un aire de los años 80 sin caer en el trillado homenaje, en la moda de emular el estilo ochenteno. En este caso, al contrario que en sus anteriores trabajos (sobre todo Saturdays = Youth) no hay tristeza o una melancolía casi dramática, porque Hurry Up, We’re Dreaming no se recrea en ese tipo de sentimientos. Este álbum es una absoluta celebración, de esa década, de la actual, y de todas, de los sueños de Anthony Gonzalez y de los de todos nosotros. Una fiesta a la que nos está invitando a entrar desde el título.

¿Qué es soñar sino volver a un estado de inocencia pura? Es en ocasiones como volver a la adolescencia, por eso el disco no solo habla de sueños, habla de amores adolescentes con la ilusión de una persona que es feliz por el simple hecho de estar enamorada. Con “Raconte-moi une histoire” alcanza la que probablemente sea la cumbre de este disco en ese y en casi todos los sentidos. No me imagino una forma más bonita regresión que esta utopía narrada por una niña con un universo imaginativo en estado de gracia. Sería la amiga ideal del Max Records en la adaptación cinematográfica de Where the Wild Things Are, y le contaría esta historia de las ranas en respuesta a su cuento de los vampiros y los edificios. Después se juntarían con los niños del videoclip de “Midnight City” para vivir las más grandes aventuras. Las lágrimas de felicidad ya no me caben en los ojos.

 

Con “Soon, My Friend” llegamos a ese momento en el que nos medio despertamos, damos un par de vueltas en la cama, y volvemos a dormir. Que siga el CD 2.

 

Soy partidario de los proyectos de discos dobles siempre que tengan sentido, porque hay más de uno que lo único que consigue haciendo algo así es dar más trabajo al público. Ya podían salir todos tan bien como el que nos ocupa o el Mellon Collie and the Infinite Sadness de Smashing Pumpkins, confesa inspiración de Antony Gonzalez para la creación de su álbum y equiparable en ambición. Hurry Up, We’re Dreaming es consecuente consigo mismo al contar con dos CD, pero igualmente podía haber sido uno solo, tres, o veintidós, porque la coherencia seguiría estando intacta.

Este trabajo culmina el sonido que ha ido elaborando Gonzalez desde su primer larga duración. Todo está magnificado hasta el punto de sonar épico. Suena también más acústico que en trabajos anteriores, pero a la vez más eléctrico sin dejar de ser un disco de pop electrónico.

El álbum oscila entre los temas más atmosféricos, hit salidos de esa comunión entre los 80, el presente, el pasado y el futuro (“Midnight City”, “OK Pal”), los instrumentales (“Year One, One UFO”, “Klaus I Love You”) y otros más acústicos como “Wait”, que podría ser una continuación de la genial “Too Late” del Saturdays = Youth. Aunque tengo claro que “Intro” y “Raconte-moi une histoire” me parecen los dos momentos más grandes, me resulta imposible ponerle alguna pega, encontrar algún paso en falso. Es un disco de una unidad absoluta que me satisface sin ninguna reserva.

A lo largo de todos los temas se suceden las alusiones a viajes, a movimientos, a distancias, tanto en las letras (“What do you think when I, when I kiss you? Somewhere else”) como en los títulos (“Where the Boats go”, “Train to Pluton”). A pesar de la invitación abierta que Gonzalez hace al oyente para que le acompañe, Hurry Up, We’re Dreaming constituye un viaje muy personal del que el artista francés se siente muy dueño (“Alone, twenty million years from my place, Is the dream over?, The space, oh oh it’s mine!”)

En la letra de “Outro”, Gonzalez habla en primera persona para decir “I’m the king of my own land. Facing tempests of dust, I’ll fight until the end. Creatures of my dreams raise up and dance with me! Nown and forever, I’m your KING!”. No hay manera más perfecta de terminar un disco así que esta letra claramente inspirada de nuevo en Where the Wild Things Are, una de las mejores expresiones de inocente imaginación que se hayan hecho jamás.

 

Ya no hay más, el viaje ha terminado. Es de día, despertamos a la realidad pero no nos apetece. Play de nuevo y vuelta a soñar.