Björk / Biophilia

8,8

Teníamos tanto miedo por publicar esta crítica como el que teníamos antes del lanzamiento de Biophilia…  Sin mayor dilación, tres de nuestros groarlspecialistas diseccionan canción a canción uno de los discos más importantes del año.

Moon – Al principio da miedo porque comienza de la misma forma que Crystalline, con un patrón que se repite una y otra vez (esta vez de harpa). Pero en cuanto entra la voz ese miedo se disipa porque estamos ante una sencilla pero bonita canción que consigue muchísimo con solo un par de instrumentos y un juego de coros precioso. Las letras que hablan de la regeneración, volver a nacer, son al menos más sutiles y menos simplonas que en el resto del disco, principal fallo del mismo. JAMESCOLE

Thunderbolt – La violencia de los fenómenos naturales sirve en Thunderbolt como metáfora de los deseos más profundos e inconfesables de la artista. La base hecha con una bobina de Tesla y el órgano de tubos confieren al tema uno de los sonidos más característicos y conseguidos de todo el álbum. Es Björk siendo Björk (los beats, las capas de voces…) pero a la vez sonando diferente y única, sin repetirse. Cabe destacar también el papel desempeñado por el coro, uno de los grandes aciertos de todo Biophilia. Llama a ser siguiente single al uso del álbum (si es que lo hay). Hacia la mitad de la canción, cuando por fin se atreve a dejarnos saber cuáles son algunos de esos “craving miracles” que tanto anhela, nos confiesa lo siguiente: My romantic gene is dominant and it hungers for union. RICHI

Crystalline – Es el single más claro del disco. En esta canción es donde se empiezan a notar las deficiencias de las letras, que llegan a resultar incluso tontas. Tiene aires de cara b de Homogenic/Vespertine y cumple a la perfección su función de canción directa que entra a la primera, llegando a un chocante y acertado final drum and bass. JAMESCOLE

CosmogonyEl principal problema aquí, aparte de una letra infantil en el peor sentido, es un estribillo que sorprende por su cursilería. ¿No se le ocurría ninguna forma mejor de resolver esta parte del poema de Sjón? El resto es todo magia, porque es una de esas canciones que va calando poco a poco gracias a sus arreglos de viento y su calma sideral.  JAMESCOLE

Dark Matter – El uso de “gibberish” (cantar emitiendo sonidos sin significado) en este tema me transporta directamente a canciones de álbumes anteriores donde Björk utiliza la misma técnica, como Öll Birtan y Midvikudags en Medúlla, o Bath en la banda sonora de Drawing Restraint 9. Mientras que en Medúlla ambos temas eran usados como interludios entre otras canciones y en Drawing Restraint 9 Bath palidece si no está acompañado de las imágenes correspondientes, en Biophilia Dark Matter recibe tratamiento de “tema principal”, al mismo nivel de sus nueve hermanas. Sin embargo su duración (es la única canción por debajo de los cuatro minutos de todo el álbum) ya delata que quizá nos hallemos ante algo diferente. Es también la única canción atonal de Biophilia (a ella pertenece el diapasón – o tenedor – del silencio en la “Ultimate Edition” del disco) y carece también de una estructura clara. Todo esto, unido a la ausencia de letra y los sonidos atmosféricos que invaden toda la canción, dan forma a un tema etéreo que intenta evocar el complejo (o directamente ininteligible) fenómeno astrofísico de la materia oscura. Si bien el tema es disfrutable de manera independiente y crece con cada escucha, sigo teniendo la sensación de que se queda a medio camino entre una canción “completa” por sí sola y un preludio a la también oscura Hollow, el siguiente corte del álbum. RICHI

Hollow – “Hay que ser absolutamente moderno”. Matthew Herbert asintió ante el maestro y fue a cambiarse de peinado. Creador imposible, productor impecable (God bless Ruby Blue) y, ante todo, marciano investigador de sonidos, vuelve a los brazos de Björk tras la fallida Náttúra. Para este Hollow, la islandesa se vale de Herbert para recuperar el ambiente intrauterino del añorado Medúlla. Así como este Biophilia involuciona temáticamente (pasamos del origen del ser humano al preciso momento en que el primer bicho raro salió del agua y desencadenó el consumismo y la libertad sexual), Björk  da un paso adelante en la estructura musical introduciendo programaciones en sustitución de las mil y una cacofonías que poblaban piezas como Ancestors. Realmente no se trata de una progresión, sino de una simple renovación sonora. El papel sigue siendo el mismo: la plasmación de la organicidad en la música mediante la repetición monótona de un motivo. Si acaso ha tenido la bravura de mostrarnos la naturaleza mediante su antítesis, utilizando la programación digital para recrear el soundscape de la Tierra primigenia. Estos impulsos recuerdan en demasía la cadencia de los vientos de Vertebrae by Vertebrae (no obstante Damian Taylor se encuentra detrás de esta pieza también), pero en esta ocasión no apabullan, sino que saben acompañar la canción. La recuperada voz de Björk se erige sobre los ritmos guturales tecnológicos para recitar (y gritar) su retahíla sobre el papel de las hembras en el origen del mundo. Un deje que por momentos se queda a medio camino entre el spoken word y los eructos de Yoko Ono. The Trunk of DNA arrolla en la segunda mitad de la canción con la entrada de una ráfaga de beats que parecen innecesarios pero que fortalecen y magnifican el final, sirviendo de igual manera para distanciarse de las posibles comparaciones con material preexistente. DAVID

Virus – Si bien la islandesa es recordada por la masa por su histrionismo, no debemos cometer el error de obviar que gran parte de sus momentos más lúcidos han sido cuando se ha apartado de ese barroquismo para desnudarse en nuestros auriculares. Desde la primera escucha, este Virus persigue la indeleble huella de Immature y Unravel. Björk vuelve a escribir como una niña, como una preadolescente enamorada después de una noche en vela preparando su primer parcial de biología. Su Like a virus – patient hunter / I’m waiting for you, I’m starving for you está dotado de una emoción sin igual y para nada sonrojante. La sencillez del tema hace que ella se abra en canal. El amor enfermizo y total fluye sin control gracias a las notas del mágico gameleste. Pablo Díaz-Reixa sabe jugar bien sus cartas, dejando de lado su marca de autor, empapándose del sonido de su compañera Leia Arab. La temida aparición de su africanismo-mediterráneo hubiese destrozado Virus, pero él no comete el error en el que cayó Timbaland (¿o fue fallo de Björk al marcarse un Ciccone?) que intentó fagocitar Volta. El My sweet adversary final y la explosión de cristales se salda con una necesaria pausa en la escucha del disco… Silencio… Aparece una lágrima. DAVID

Sacrifice – Este es uno de los temas que mejor representa la filosofía de Biophilia: un instrumento “inventado” (el “sharpsichord”, un arpa modificada que amplifica su sonido a través de dos tubos metálicos gigantescos y que se programa y toca de manera peculiar), tratamientos vocales marca de la casa, un beat cortesía de Current Value (que no estaba en la versión original del disco y fue añadido tras los conciertos de Manchester, cuando Björk se juntó con Leila Arab para regrabar y retocar ciertas partes del álbum) y una letra que describe una relación donde la mujer está subyugada a los deseos del hombre, pero que también puede ser interpretada desde un punto de vista más amplio como la relación fatal entre la naturaleza y el ser humano. El punto negativo es que la suma de todo esto da como resultado una canción que a nivel compositivo suena floja, al igual que la letra. Al principio me dejó totalmente frío, y después le he ido pillando el punto poco a poco, aunque sigue sin terminar de convencerme del todo. Esta canción representa el mayor temor  que tenía hace unos meses con respecto al proyecto Biophilia: se aprecia un enorme esfuerzo a todos los niveles, pero si detrás no hay una buena canción, el conjunto palidece y pierde todo el sentido. Ojalá me equivoque y en unos meses me tenga que desdecir. RICHI

Mutual Core – La oscuridad y el amor que puebla Biophilia se torna sexual en la impecable Mutual Core. Sjón desaparece de los créditos y provoca que Björk coja una enciclopedia y comience a traducir pectorales en placas tectónicas. El fantasma del ridículo podría aparecer, pero ese es un riesgo con el que ella siempre corre. Cambios estacionales que marcan el aumento de temperatura corporal, uñas que son fallas atlánticas y erupciones que son… erupciones. El acto se dispara en un estribillo imposible en el mismo momento en que el terrorismo sonoro de 16bit hace acto de presencia. Una ráfaga que recuerda al clímax de Crystalline y que puede sonar superfluo en una primera escucha (ya que rompe en demasía la melodía de órgano, así como los beats de Herbert) pero que gana después de un par de escuchas. If things were done your way / My Eurasian Plate subsumed / Forming a mutual core. Eso mismo. DAVID

Solstice – Uno de los grandes aciertos de Volta fue cerrar el disco con My Juvenile, una canción tranquila situada después de Declare Independence (repitiendo a su vez el esquema que seguían Pluto y All Is Full of Love en Homogenic) compuesta exclusivamente por el sonido de un clavicordio y las voces de Björk y Antony Hegarty, y que a la postre se acababa convirtiendo en uno de los mejores momentos del álbum. En Biophilia Björk repite jugada con resultado igual o incluso más satisfactorio.Solstice llega tras la relativamente movida (y ruidosa) Mutual Core, convirtiéndose en el contrapunto perfecto a esta, y se compone exclusivamente de la voz de la islandesa y el sonido del “péndulo-arpa”, uno de los instrumentos especiales creados para la ocasión. El péndulo-arpa consiste en cuatro arpas circulares accionadas por sendos péndulos que se mueven gracias a la acción gravitacional. El instrumento crea una hipnótica melodía que evoca la idea de la gravedad como fuerza primigenia que mueve el universo. Por su parte, Sjón (colaborador habitual de la cantante) firma un poema precioso en el que establece una analogía entre  el movimiento planetario y las emociones humanas. Björk canta este poema como sólo ella sabe, llenándolo de emoción y significado. Así, el álbum se cierra con un tema que consigue aunar (lírica y melódicamente y de manera 100% satisfactoria) música, tecnología y fenómenos naturales, objetivo primordial del proyecto Biophilia. RICHI

and then you remember that you’re yourself a light a bearer receiving radiance from others