Florence + the Machine / Ceremonials

5.9

Ante todo, no se asusten por esta baja nota, Florence Welch y sus amigos no son unos mediocres – por mucho que con este aburrido Ceremonials (2011) quieran parecerlo – y, por eso, no vamos a reírles la gracia con una puntuación mayor.  Tienen lo que se merecen, no más.

Hablar de Florence + the Machine es retomar al 2008, momento en que la pelirroja Florence Welch irrumpió en el mercado musical para meterse en el bolsillo a público y crítica sin distinciones. Ese mismo año la omnipresente Lady Gaga también hizo su aparición y ambas – si me permiten la similitud – fueron erigiéndose, poco a poco y por derecho propio, como nuevas divas del pop – eso sí, una en el mercado mainstream y la otra en el indie -. Por su parte, el 2011 ha sido/será la prueba de fuego para las dos (siguiendo con la licencia en esta comparación): esa temida revalidación que es el segundo disco probablemente no afectará a ninguna en cuanto a expectativas en ventas (la narizona con a veces piano y siempre mucho maquillaje ha despachado bastantes copias de esa abominación sobre ruedas que es Born This Way, por lo que todo hace presagiar que la legión de fans de Florence Welch – entre los que me incluyo – correrá a adquirir su nueva entrega sin cuestionarse la calidad del producto obtenido) aunque, eso sí, la duda sobre si un disco que no logra calar (la velocidad en la sucesión de los singles para no desaparecer del candelero es bastante representativa) pero que, por el contrario, asciende en altas ventas puede ser definido como flop o no siempre persistirá. A pesar de las similitudes aquí planteadas la diferencia entre ambas es bien clara: ‘La Gaga’ expone una excentricidad arquetipada y mecanizada hasta el desgaste mientras que ‘La Flo’ muestra de forma natural su inherente extravagancia.

La música de Florence + the Machine bebe del histrionismo de Kate Bush y de la Björk más orquestal, desprende retazos de la Chrissie Hynde más positiva y de la ornamentación de Patrick Wolf e, incluso, en su vertiente más comercial, de la archiconocida Beyoncé (de la que como puede comprobarse en este vídeo, Welch es bastante fan). Todas estas influencias se plasmaron en Lungs (2009), cóctel musical sobresaliente que exigía incesantes escuchas para apreciar su verdadera esencia. Reediciones del mismo cuyas canciones llegaban a hacer sombra a las originalmente incluidas (“Bird Song”), una personalidad arrolladora que Florence mostraba en gran cantidad de apariciones en incontables medios, actuaciones en vivo magistrales, aportaciones a Bandas Sonoras de vampiros y homenajes a Buddy Holly hacían presagiar que Ceremonials iba a ser muy grande, y esa exigida grandilocuencia ha sido un arma de doble filo.

Si estuviéramos hablando de una banda novel la nota de este disco habría ascendido bastantes puntos – situándose incluso en un notable alto – pero cuando las expectativas son tan altas la decepción llega a ser demasiado dolorosa.

De inicio y desenlace acertados (“Only If for a Night” podría ser entendida más que como canción independiente como una correcta intro, mientras que “Leave Me Body”, con esa orientación coral con momentáneos retazos de final apoteósico, supone un buen cierre), Ceremonials falla por su incapacidad para captar al oyente y guiarlo por el periplo sonoro presentado. El álbum en su totalidad es lineal – podría incluso calificarse como aburrido -, demasiado indigerible y, sobre todo, repetitivo hasta decir basta.  Desagradable y estomagante en sus primeras escuchas – no de la inexplicable forma en la que lo exagerado, recargado y mareante de las canciones de su etapa previa, como “Rabbit Heart (Raise It Up)”, se tornaba en adictivo -, esta nueva entrega acaba mostrándose como un compendio de canciones indiferenciadas que producen la necesidad de terminar pronto con cada una de las escuchas. La inmejorable producción de la mano de Paul Epworth (la conexión de los múltiples instrumentos roza la excelencia) acierta al crear de modo notable atmósferas barrocas, las cuales tan buenos resultados les proporcionaron en su etapa anterior, pero esa sobre-utilización abruma y aburre en la actual, en cambio.

Por otro lado, Florence Welch parece empeñarse en adornar con florituras su lírica postulándose, en ocasiones, como un cutre-proyecto de nueva Celine Dion del montón (“Never Let Me Go”) desprendiéndose de esa última fase más calmada – y cuya continuación la habría beneficiado mucho más – que comenzó a explorar en canciones como “Heavy in Your Arms” y “Not Fade Away”. Es la misma Florence – y compañía – la que parece no querer desprenderse de los aciertos de Lungs recurriendo a la repetición de esquemas, pero por mucho que se empeñe en introducir innumerables “oh oh oh” y “ah ah ah” ninguna de sus nuevas canciones serán himnos coreables como lo es “Cosmic Song”. Algunos cortes como “Breaking Down”, “Seven Devils” (de atmósfera más oscura, mística y relajada) o “No Light, No Light” parecen destacar sobre el resto de griterío general pero es “What the Water Gave Me” el verdadero acierto de todo el CD, por esa conexión entre contención y explosión sonora.

Por suerte, y para dejar un mejor sabor de boca, nos regalan una Edición Deluxe en la que se encuentran las verdaderas joyas de este Ceremonials: la exquisita y ya conocida por sus directos “Strangeness and Charm” y la electrónica “Remain Nameless”, visible esperanza en el futuro de una banda que si no teme evolucionar e introducirse en nuevas experiencias sonoras puede darnos muchas alegrías. Alegrías que con este esperadísimo Ceremonials, lamentablemente, no ha conseguido proporcionarnos.