Rebecca & Fiona / I Love You Man

7.5
Lo bueno de Rebecca & Fiona es que no intentan ir de algo que no son. A pesar de haber publicado su primer disco como dúo, I Love You Man (2011) no tiene que ser entendido como el debut de dos chicas con aspiraciones vocales sino más bien como el proyecto/divertimiento de dos DJs experimentadas que quieren ir más allá de pinchar discos y utilizan su voz e imagen como recurso para hacer la música que les gusta. A veces cercanas a Robyn, otras a la Rihanna más discotequera, firman un electropop de fácil degustación que no hará daño ni cambiará la vida a nadie pero que casa a la perfección con el espíritu desinhibido de las salas de fiestas (lugar donde ellas saben moverse con total desenvoltura).

Las bases ‘machaconas-petarderas-chungas’  de los dos primeros cortes que abren el álbum (“Giliap” y “Jane Doe”, este último primer single oficial) no hacen otra cosa más que dejar patente la total falta de complejos de las dos chicas a la hora de hacer música y, sobre todo, que poco les importa que el público no las tome en serio (¿acaso no se ríen de sí mismas en el vídeo de “Jane Doe”?). I Love You Man parece el juego de dos niñas malcriadas con la única pretensión de divertirse. En esta línea se encuentran también “Hard” – conocida con anterioridad a la publicación del disco –  y que bien podría tratarse de la canción de unos contenidos Crystal Castles; y “We Are Girls”, uno de los mayores aciertos del CD al dejar en segundo plano la única y repetitiva estrofa cantada en beneficio del subidón instrumental (tiene que ser single sí o sí).

Entre los 12 temas que componen la totalidad del álbum también hay hueco para algo más ’elaborado’, como “Bullets” – de la que ya sacaron varios remixes – donde utilizan un simpático punteo de guitarra moviéndose por terrenos más indie rock; o “Golden Gate”, un medio tiempo bastante resultón en el que la melodía adquiere mayor importancia; y sobre todo “Dance” – calmada, oscura y etérea – porque, gracias a sus poco más de 4 minutos de duración, demuestran que no todo es diversión y que también hay sitio para algo mucho más interesante (tal vez en el fondo esto de grabar discos no se lo estén tomando tan en broma).