Goldfrapp / The Singles

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¿Era necesario que Goldfrapp hicieran un disco recopilatorio? No. ¿Era necesario que hicieran un The Singles? Aun menos. Por primera vez desde Supernature faltan a su cita de cada dos años con nuevo disco de estudio. Después de ponernos los dientes largos con la repentina aparición de un tema inédito en un concierto, nos dieron la mala noticia (con el consiguiente bajón) de que no iba a ser lo que todos deseábamos.

El dúo británico tienen material suficiente como para hacer una recopilación interesante con sus temas más importantes (hayan sido single o no), caras b, versiones y demás rarezas. Este The Singles consta de una sosa y nada arriesgada selección de 12 sencillos y dos canciones inéditas. El tonto consuelo es que varias de ellas vienen en versiones diferentes a las de los discos, por eso la escucha de “Strict Machine”, “Happiness” o “Ride a White Horse” resultan mínimamente novedosas (al menos para aquellos que no tengan los respectivos singles). Lo que no es agradable es el absurdo llamado “Utopia (Genetically Enriched)” cuya única modificación es acelerar la canción y así jodernos la escucha de una de las mayores maravillas de Alison y Will. Está claro que este disco está más planeado por la discográfica que por los propios artistas, ya que consiste básicamente en sus mayores y más conocidos éxitos (no es casualidad que comiencen con “Ooh La La” y “Number 1”). Por otro lado es incomprensible la ausencia de “Pilots” o “Caravan Girl”. Aun así no se puede negar que todo son grandes canciones, y no cualquiera puede presumir de una colección así.

Mención aparte merecen los dos temas nuevos, quizás la prueba que demuestra que Goldfrapp siguen ahí. Terminar este trabajo tan bailable y electrónico con dos joyas como “Yellow Halo” y “Melancholy Sky” hace que se nos quiten varios miedos: que el infravalorado Head First no es el principio de la cuesta abajo sino un paso puntual; y que siguen teniendo mucha inspiración y muchas cosas que decir. Estos dos gloriosos viajes, sin dejar de ser dos buenos singles, rompen con las 12 canciones anteriores con un tono mucho más pausado y acústico. Podrían ser perfectamente dos ramas ocultas de ese Seventh Tree que tantas satisfacciones nos dio con sus arreglos exquisitos y su mágico tono.

Otro de los temores desechados es el de la ausencia permanente de Will Gregory. Tras su aventura en la ópera y su desaparición de los directos de la gira Head First, vuelve a estar presente en el artwork. Lo que no se le perdona a las imágenes del libreto es ese protagonismo exagerado de Supernature, un signo más de que este disco está hecho principalmente para seguir vendiendo hasta que salga el próximo trabajo de estudio.

A pesar del sonido de los dos últimos temas, un servidor seguirá soñando con ese disco denso y oscuro que sé que ambos tienen en la cabeza. Lo sé.